MIRADA AL VALLE

Internos sanfelipeños se convierten en restauradores de muebles

Luego de dos meses culminó el curso impartido por la OTEC Fundación Luterana.

 

Casi en la totalidad de los establecimientos penitenciarios de la región de Valparaíso y el país hay reclusos que se dedican a crear muebles de madera. La mayoría de ellos aprendió el oficio en la misma unidad y gracias a otro privado de libertad que le transmitió sus conocimientos. Sin embargo, 15 internos del Centro de Cumplimiento Penitenciario (CCP) de San Felipe cuentan con un certificado que los acredita como restauradores.

 

La ceremonia de certificación del curso de servicios de restauración de muebles y su comercialización se efectuó el pasado viernes en la unidad penal del Aconcagua. En la ocasión se contó con la presencia del gobernador Claudio Rodríguez, autoridades de Gendarmería y miembros de la OTEC Fundación Luterana, entidad encargada de impartir las clases que se realizaron de lunes a viernes.

 

La jefa técnica del CCP, Alejandra Herrera, sostuvo que con esta iniciativa se buscó “dar habilidades a los internos que les permitan el día de mañana tener otras herramientas para el medio libre; poder buscar una opción de independizarse para continuar trabajando. Estamos buscando la forma de ir fomentando el desarrollo de un pensamiento más pro social”.

 

El curso, además, contó con un subsidio de $110.000 que se tradujo en la entrega de un kit de herramientas a todos los certificados. Uno de los reclusos que participó en la capacitación fue Abraham Campos. Para él el curso “fue bien aprovechado por cada uno los internos. Aquí cada cual tiene un poco de experiencia debido a que uno inventa cosas para hacer y ayudar a su familia, pero aquí se supo la parte final del mueble, la parte fina. Nos sirve para emprender una microempresa. Sin duda esto fue una buena experiencia, un buen taller, de los mejores que ha habido en la unidad”.

 

La buena disposición de los alumnos fue destacada por Nelson Deumacan, profesor del curso generado por Sence a través del programa de Transferencia al Sector Público.

 

“El resultado fue óptimo, se lograron la mayoría de los objetivos, se pudo establecer un buen nivel de conocimientos adquiridos, los alumnos respondieron de muy buen forma y la participación fue de un cien por ciento. Efectivamente se logró lo que esperábamos”.

 

Durante el año también se efectuó otra capacitación, como lo fue la de higiene  y manipulación en alimentos, en la que participaron 20 privados de libertad.

 

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